Carlos Torreño | Socio Director Torreño Lerma Abogados

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Carlos Torreño, Socio Director de Torreño Lerma Abogados, nos cuenta cómo hace unos años solían definirles como un despacho joven, una imagen que incluso aparecía reflejada en su página web. Hoy, con más experiencia y una trayectoria ya consolidada, destaca que siguen manteniendo la misma ilusión y cercanía de sus inicios, pero con la madurez profesional que proporcionan los años de ejercicio y los asuntos afrontados.

Como él mismo explica, “está mal que lo diga un servidor, pero en la actualidad somos una firma plenamente consolidada en nuestra especialidad, no sólo por los resultados obtenidos, sino por la forma en que entendemos la profesión”.

Una forma de entender la profesión que parte de una idea fundamental: “creemos firmemente que el cliente no es un expediente ni un número de procedimiento, pues detrás de cada asunto hay una persona que no viene a verme por gusto, puesto que atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida. Y con esta premisa hay que entender, comprender y escuchar al cliente”.

En este sentido, Carlos Torreño subraya que sus clientes necesitan a alguien que les escuche, que les acompañe durante todo el proceso, que les genere confianza y que esté a la altura cuando más lo necesitan. En definitiva, alguien en quien puedan confiar plenamente y que no les falle cuando está en juego aquello que más les importa.

Y así siguen, siempre dispuestos a ayudar desde sus oficinas de la calle Cirilo Amorós nº 6, 1.º, en pleno corazón de Valencia, donde este año celebran su décimo aniversario.

Aunque pueda parecer que fue ayer, Carlos recuerda perfectamente los inicios de esta aventura profesional: “un proyecto que emprendí prácticamente desde cero, sin contactos, sin tradición familiar en la profesión y sin más respaldo que el trabajo, la constancia y la convicción de que las cosas podían hacerse bien”.

Diez años después, mirar atrás permite valorar todo el camino recorrido, los retos superados y la confianza que cientos de clientes han depositado en el despacho. Precisamente por eso, siguen afrontando cada asunto con la misma ilusión, cercanía y compromiso que el primer día, porque, como señala Carlos, “nunca hemos olvidado de dónde venimos ni el esfuerzo que ha supuesto llegar hasta aquí”.

Sobre la vida de un abogado le hicimos las siguientes preguntas:

¿Dentro del derecho/abogacía a qué especialidad te dedicas?

El despacho desarrolla su actividad principalmente en el ámbito del Derecho Penal, estando especialmente especializado en Derecho Penal grave, interviniendo de forma habitual en procedimientos relativos a delitos contra la vida, la integridad física, la libertad sexual, el patrimonio de especial complejidad, la delincuencia organizada, el tráfico de drogas, el blanqueo de capitales y demás procedimientos penales de especial gravedad y complejidad ante Juzgados de Instrucción, Audiencias Provinciales y Tribunales Superiores.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?,¿Es tu especialidad tu área del derecho favorita?

Sin duda. En mi caso, la abogacía es una profesión profundamente vocacional. Cada asunto supone un nuevo reto, una nueva responsabilidad y una nueva oportunidad para ayudar a personas que atraviesan momentos especialmente difíciles de sus vidas.

Precisamente por ello, el Derecho Penal es la rama del Derecho con la que más identificado me siento. Nos encontramos ante la jurisdicción que tiene una mayor capacidad para influir de forma directa en la vida de una persona, en su patrimonio, en su libertad e incluso en su proyecto de vida y el de su familia. Esa trascendencia exige una dedicación absoluta y una implicación personal muy intensa.

En ocasiones suelo comparar nuestro trabajo con el de un cirujano. Del mismo modo que un cirujano puede salvar una vida mediante una intervención compleja, un abogado penalista puede conseguir que una persona recupere su libertad, su reputación o la estabilidad de su entorno familiar. Cuando logras un resultado justo para tu cliente en un procedimiento especialmente grave, la sensación de responsabilidad cumplida es difícil de describir. Sin duda, no la cambiaría por nada del mundo.

Por eso, más allá del aspecto técnico y jurídico, lo que más me gusta de mi profesión es la posibilidad de ayudar a las personas en los momentos en los que más lo necesitan y contribuir a que puedan seguir adelante con sus vidas.

En tu caso, ¿cómo crees que influye la forma de vestir de cara a los clientes

Sería ser hipócrita decir que la vestimenta no influye, ¡claro que influye! Los seres humanos formamos nuestras primeras impresiones a través de lo que vemos, de manera que no basta con ser profesional, competente y riguroso; también es importante transmitirlo.

En una profesión como la abogacía, esa realidad resulta todavía más evidente. La forma en que uno se presenta refleja respeto hacia el cliente, hacia el tribunal y hacia la propia profesión. La vestimenta no sustituye al conocimiento jurídico ni al trabajo bien hecho, pero sí constituye una herramienta más de comunicación, capaz de proyectar seriedad, confianza y credibilidad desde el primer momento no sólo ante los clientes sino ante la propia administración de Justicia.

¿Dónde sueles comprar tu ropa para el trabajo?

Desde hace muchos años confío en una sastrería de Valencia y todos los años suelo hacerme un par de trajes conforme a la moda.

Me gusta mucho el corte italiano aunque, salvo en trajes de verano, no soy atrevido en cuanto a colores, corbatas y complementos. Siempre utilizo los mismos tejidos: Vitale Barberis Canonico, Loro Piana y/o Holland & Sherry.

Y fuera de él, ¿cuáles son las marcas y tiendas con las que más te identificas?

En cuanto a vestimenta, una de las marcas con las que más me identifico es Boss. Considero que ofrece un equilibrio muy acertado entre elegancia, sobriedad y profesionalidad, valores que encajan perfectamente con la imagen que debe proyectar un adulto. Sus diseños transmiten seriedad sin caer en excesos y permiten mantener una presencia cuidada con unos materiales excepcionales.

No obstante hay muchas otras que me gustan, por ejemplo, Under Armour para hacer deporte por su comodidad.

En cuanto a establecimientos con los que me identifico, probablemente destacaría El Corte Inglés. Siempre me ha parecido un referente por la variedad de marcas que ofrece, la calidad de su atención al cliente y la posibilidad de encontrar productos adaptados a necesidades y estilos muy diferentes en un mismo espacio siendo que, además, es una empresa nacional.

¿Tienes un outfit especial que te da buen resultado siempre?

El traje, siempre con corbata y zapatos. Me gusta cuidar los detalles porque creo que marcan la diferencia. Unos buenos gemelos, un reloj elegante y una imagen coherente en su conjunto transmiten seriedad y profesionalidad. Incluso procuro que exista cierta armonía entre los distintos elementos, desde la corbata hasta las gafas de sol, el bolígrafo o, incluso, el vehículo que utilizo ese día.

¿Dónde buscas inspiración para elegir tus looks?

Lo cierto es que en eso soy autodidacta, no busco inspiración en ningún lugar en concreto.

¿A qué ciudad no te importa viajar por trabajo? ¿Por qué?

Voy bastante a Barcelona y es una ciudad fascinante. Siempre me han tratado muy bien y, cuando estoy allí, aprovecho para entrar a rodar en el Circuit de Montmeló que es impresionante por lo que el viaje se suele hacer ameno al tener un componente lúdico importante.

Y en tu ciudad de residencia, ¿qué lugares eliges para desconectar?

No tengo un lugar favorito en concreto, pero probablemente diría que mi gimnasio. No soy una persona de grandes alardes ni de planes exóticos. Al final, soy más feliz disfrutando de las cosas sencillas: entrenar, compartir tiempo con mi gente y reunirme con los amigos de toda la vida del barrio en el que me crié.

Esos momentos son los que realmente me permiten desconectar de la presión del trabajo y mantener los pies en la tierra. A veces buscamos experiencias extraordinarias y olvidamos que la verdadera felicidad suele encontrarse en los lugares y con las personas que nos han acompañado siempre.

¿Cuál es tu plato preferido, y dónde lo preparan mejor?

El mejor plato siempre lo prepara mi madre en su casa y podría decir un millón. No conozco mejor lugar para estar y comer.

¿Tienes un restaurante favorito al que llevar a clientes o compañeros? (Ese en el que haya más probabilidades de celebrar la ‘reunión de trabajo perfecta’)

No le digo que no a un buen arroz del senyoret en el Parador de El Saler o a una fideuá de la Marítima.

¿Qué deporte o afición te gusta practicar?

Además del gimnasio, tengo otras dos grandes pasiones: el automovilismo y el ciclismo. Son disciplinas que han formado parte de mi vida desde hace muchos años y con las que, de una forma u otra, sigo manteniendo una relación muy estrecha.

Actualmente continúo vinculado a ambos mundos, aunque desde una perspectiva diferente, combinando mi faceta de aficionado con la de colaborador y mecenas. En el ámbito delautomovilismo, soy piloto habitual del coche de seguridad de la Subida al Garbí, la prueba de montaña más antigua de la Comunidad Valenciana y una de las más emblemáticas del calendario regional. Es una experiencia que me permite seguir disfrutando del ambiente de la competición, el olor a gasolina y mantener vivo ese espíritu de las carreras que, por mucho tiempo que pase, siempre termina reapareciendo con fuerza.

La realidad es que me encantaría volver a disputar una temporada completa, pero las exigencias y la responsabilidad que conlleva dirigir un despacho como el mío hacen que, hoy por hoy, resulte difícil compaginar ambas actividades. Todos los años, cuando terminamos esta carrera me despido con una frase de un buen amigo mío: “amenazo con volver”.

Asimismo, el despacho mantiene un firme compromiso con el deporte a través de diversas iniciativas de patrocinio. Entre ellas, colaboramos con el Rally Ciudad de Valencia, con la Subida al Garbí que he mencionado y con el equipo ciclista en el que competí durante mi juventud, el AEL Txirrindulari Taldea.

Esta última vinculación tiene para mí un significado especialmente especial, no sólo por mi afición al ciclismo, sino también por el componente emocional que supone seguir apoyando al equipo en el que me formé como deportista y como persona. De sus filas han surgido grandes corredores, entre ellos Enric Mas, lo que demuestra el extraordinario trabajo de formación y desarrollo que la entidad viene realizando desde hace más de tres décadas.

Aunque es un esfuerzo económico importante, esta colaboración representa una forma de devolver parte de todo lo que el deporte, y en particular este equipo, me aportó durante los años de formación. También supone contribuir a que las nuevas generaciones de deportistas dispongan de las mismas oportunidades de crecimiento personal, deportivo y humano que tuve yo en su momento. Al fin y al cabo, el deporte enseña valores como el esfuerzo, la disciplina, la constancia y el compañerismo, principios que siguen siendo fundamentales tanto en mi vida personal como en el ejercicio de la abogacía.

¿Qué medios de información (no generalistas) te gusta consultar?

Me gusta leer la prensa de toda ideología así como foros de información que te permiten conectar con la realidad.

 

Carlos Torreño | Socio Director Torreño Lerma Abogados

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